miércoles, 7 de noviembre de 2018

LO QUE YO HE SIDO... ESTÁ CONMIGO

LO QUE YO HE SIDO... ESTÁ CONMIGO

No tengo palabras especiales, quizá porque la lectura de este poema me ha dejado sin ellas en lo que yo quería exponer hoy, quizá porque se me estén agotando, quizá porque Cernuda lo dice con tanta claridad que parafrasearle sería un sacrilegio.

Me quedo con sus palabras, sin más comentario que las mancille.


Yo fui

Columna ardiente, luna de primavera,
mar dorado, ojos grandes.

Busqué lo que pensaba;
pensé, como al amanecer en sueño lánguido,
lo que pinta el deseo en días adolescentes.

Canté, subí,
fui luz un día
Arrastrado en la llama.

Como un golpe de viento
Que deshace la sombra,
Caí en lo negro,
En el mundo insaciable.

He sido.


Luis Cernuda. Donde habite el olvido (1933)

martes, 6 de noviembre de 2018

LOS DESEOS… QUE NUNCA SE SATISFACEN

LOS DESEOS… QUE NUNCA SE SATISFACEN

Mientras queden estrellas, 
podemos seguir pidiendo deseos…


El 30 de abril de 2018 dejamos una entrada en nuestro blog que decía cosas en las que hoy quisiéramos insistir.

“Esta vida es como vivir en tiempo de tormentas, es más, se muestra como una tormenta. Se sabe que va a terminar en un momento u otro y que, cuando lo haga, no recordaremos como logramos pasar por ella, cómo hemos llegado a esperar la siguiente, cómo hemos sobrevivido, es más, no sabremos nunca si la tormenta ha terminado (las tormentas que nacen y se desarrollan en la biología y no en la climatología son difíciles de describir con palabras y aún más de predecir). Sé que cada tormenta, a pesar de todo, se lleva tanto de nosotros que, al final no sabemos si seguimos siendo los mismos. Quizá por eso pensamos que hemos atravesado una “tormenta” 

El sabor que queda de cada una es una mezcla de tristeza, amargura, enojo, desesperación, dolor, ansiedad, impotencia, depresión, enfermedad…. Y todas esas cosas obligan a que, cada vez que se atraviesa por una de esas tormentas, intentemos apartarnos de algunos lugares, buscando cuidarnos o ampararnos para la siguiente, alejarnos de la gente, para protegernos y cerrar las puertas  necesarias para querernos un poco.


Son tormentas que, por otra parte, es imposible explicar, sobre todo cuando se aprecia que la gente la entiende desde su nivel de percepción o de consciencia y aún de su propia sensibilidad. También porque preocuparse por lo que los demás piensan de uno nos hace prisioneros de lo que puedas decir y de los que esas personas puedan entender.

No es fácil callarse, a veces o siempre, porque indefectiblemente llega la tristeza ante el hecho de no tener a quién contarle estas cosas, pero hay que seguir y luchar fingiendo que estamos bien.

Nadie es consciente de que quien pretenda llevar siempre la razón tiene que recorrer el camino que le lleve a entender que hay VERDADES Y RAZONES (fuera de las propias), pero que es algo difícil de que eso cale en todas las mentes. Mientras que el que anda de tormenta en tormenta no necesita convencer a nadie de nada, porque no importa cuánto se intente, ya que siempre habrá personas que nunca van a comprender nuestra historia personal, nuestras dificultades y nuestros esfuerzos”.


lunes, 5 de noviembre de 2018

HAY DÍAS PARA TODO

HAY DÍAS PARA TODO

Hoy es uno de esos días en los que apetece la quietud. Leer. Mirar por la ventana, pensar en cosas agradables… Quizá por eso se agolpen en nuestra mente demasiadas imágenes, demasiados pensamientos, demasiados recueros y se hagan un lío unos con otros al circular por nuestras neuronas adormecidas, porque unos notamos más que otros los cambios de tiempo.

En todo caso, así está mi cabeza, llena de todo pero incapaz de establecer un mapa mental mínimamente coherente y más incapaz aún de expresarlo.

Eso  me sirve de excusa para apoyarme, como tantas otras veces hago, en palabras prestadas, tomadas de mis lecturas, de mi filias y de mis fobias, sobre todo cuando entiendo (y ese es el caso de hoy) que dicen muy bien  lo que a mi me gustaría decir.

Nadie ve mejor que un ciego, por lo que vuelvo a Borges, al gran José Luis Borges, y extraigo de uno de sus poemas (“Límites”) unos versos (el resto del poema queda para otras ocasiones). Son unos versos leídos hasta la saciedad y sentidos hasta romperme los esquemas…, por lo que los copio con emoción.


"Límites"
 Jorge Luis Borges

De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido

a quién prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.

Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿quién nos dirá de quién, en esta casa,

sin saberlo, nos hemos despedido?

domingo, 4 de noviembre de 2018

LA REALIDAD Y EL DESEO

LA REALIDAD Y EL DESEO 
Realidad y deseo son extremos etéreos que se adormecen en nosotros dejando un rastro de tristeza y abandono, de frustración y que se alargan hasta el infinito cuando las circunstancias nos son adversas. En este caso no sabe uno qué matar, si la realidad o el deseo, sabiendo que es el deseo el que pierde siempre, el que se desvanece ante las variables de la vicisitudes personales.


La realidad y el deseo

Eras, instante, tan claro... 
Perdidamente te alejas, 
dejando erguido el deseo 
con sus vagas ansias tercas.

Siento huir bajo el otoño 
pálidas aguas sin fuerza, 
mientras se olvidan los árboles 
de las hojas que desertan. 

La llama tuerce su hastío, 
sola su viva presencia,
y la lámpara ya duerme 
sobre mis ojos en vela. 

Cuán lejano todo. Muertas 
las rosas que ayer abrieran, 
aunque aliente su secreto 
por las verdes alamedas. 

Bajo tormentas la playa
será soledad de arena
donde el amor yazca en sueños. 
La tierra y el mar lo esperan. 


(Luis Cernuda: Poesías Completas. XII)

sábado, 3 de noviembre de 2018

EL CAMINO

EL CAMINO

He vivido pensando que era bueno tener sueños por los que luchar, cosas por aprender, lugares a donde ir y y personas a las estimar. Pero he llegado a un lugar donde casi nada de eso tiene sentido. Ya no quedan sueños (más que los que vienen del pasado), ni lugares donde ir (por imperativos naturales) ni casi personas a las que estimar (porque también se van quedando en el pasado o les estorbas)

También aprendí desde pequeño que un abrazo calma el dolor y cura todo lo que esté fuera de lugar. Más tarde, he sabido que los abrazos cuestan cada vez más y se hacen menos generosos, por lo que el dolor, la depresión o lo que sea… cuesta mucho más curarlos.

En contra de los dichos (por ejemplo, “la distancia es el olvido”) aprendí  que la actitud aleja mucho más que el olvido. es más, que con buena actitud no hay olvido que valga.


De mayor he aprendido también que los amigos hay que contarlos dos veces (por lo menos). Cuando todo va bien y cuando todo va mal. En el primer caso suelen ser muchos en el segundo…. unos poquitos.

He cambiado tanto que no importa ya si estoy en la memoria de los demás, porque la mayoría (esos que están a tu lado en los buenos momentos solamente) no lo están por amistad, sino por intereses.


He logrado cierta calma afectiva, aunque he de confesar que me ha costado muchas tormentas llegar a ella, tormentas que aún se repiten de vez en cuando. Porque mira que es difícil aprender a estar alejado o ausente de aquellas personas que no valoran para nada tu presencia, habiendo sido el eje que articuló tu vida y tus sueños, tus esperanzas y tus sentimientos.

viernes, 2 de noviembre de 2018

ENSEÑAR A CONVIVIR EN LAS AULAS

ENSEÑAR A CONVIVIR EN LAS AULAS

Aunque los estudios sobre la violencia escolar señalan que, afortunadamente, en nuestro país no tiene una incidencia demasiado frecuente y preocupante, vivimos a diario las situaciones de conflicto, indisciplina, acoso, comportamientos disruptivos, peleas, violencia diversa, etc. Y hemos podido observar a su vez la escalada creciente de actos violentos que se observa en otros países

Por ello se hace necesario adquirir desde la escuela un compromiso especial para luchar contra todo tipo de violencia, invertir esfuerzos en la prevención de la violencia y en la mejora de la convivencia escolares.

Otra cosa que preocupa al profesorado es un conjunto de comportamientos que no se pueden considerar como violencia pero sí están relacionados con problemas de convivencia en el aula y suponen una especie de “música de fondo” de actos violentos, los denominados comportamientos disruptivos como la falta de respeto, boicot permanente, falta de puntualidad, provocaciones, comentarios hirientes, insultos, robos, desafíos, etc.


En estas líneas y tal y como recoje el informe Delors (1996) uno de los principales retos de la educación actual es aprender a convivir con los demás. En consecuencia si el objetivo para los sistemas educativos actuales es la convivencia… a convivir se aprende o dicho en otras palabras, hay que enseñar y aprender a convivir.

Para ello, la convivencia exige un proceso de enseñanza-aprendizaje de una serie de competencias personales y sociales, las cuales no vienen dadas por la naturaleza, sino que hay que adquirirlas a través de la educación. Esta serie de competencias necesarias para la convivencia, son las denominadas competencias emocionales, tales como, la conciencia emocional también relacionada con la conciencia moral, regulación emocional, asertividad, autonomía emocional, empatía, escucha activa, etc.

En esta labor educativa, la alfabetización emocional, educar las competencias emocionales, se convierte en un aspecto esencial que debe ser compartido por la comunidad educativa (administración, familia y personal docente y no docente). Para ello la planificación y desarrollo de programas en educación emocional se presenta como una herramienta eficaz de prevención primaria de la violencia y por consecuencia de la mejora de la convivencia escolar y del clima escolar y del aula.

En conclusión, la educación debe transmitir los valores que hacen posible la vida en sociedad, singularmente las competencias personales y sociales para la convivencia democrática y el respeto mutuo.


jueves, 1 de noviembre de 2018

ESPAÑA NO ES UNA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

ESPAÑA NO ES UNA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

Se ha convertido en un lugar común la utilización como sinónimo de estas dos expresiones: sociedad de la información, sociedad del conocimiento

Esta equivalencia perjudica la perspectiva de diferenciar un factor importante: una sociedad del conocimiento se basa en una economía del conocimiento. No es lo mismo vivir en una sociedad de la información interconectada globalmente, que convertirse en una sociedad del conocimiento del S.XXI.

España no es una sociedad del conocimiento aún. Varios argumentos a favor de esta afirmación: una economía que ha tenido como principales sectores productivos, el turismo y la construcción, sectores donde la innovación ha brillado por su ausencia, es una economía que no es de una sociedad del conocimientouna sociedad que tiene una educación mediocre en todos sus niveles como lo atestigua cualquier evaluación internacional, que no tiene ninguna universidad entre las 100 mejores del mundo, no es una sociedad del conocimientoun país que ha tenido un poder político y económico que nunca ha invertido en I+D+i, en la media de los países avanzados, un país que no prioriza la ciencia y su transferencia tecnológica a medio y largo plazo, no es una sociedad del conocimiento.


Un país se define por sus acciones e inquietudes entre otras cosas: el cortoplacismo de nuestras acciones, esa mentalidad estrecha de que cualquier ganancia debe ser inmediatala falta de innovación de una economía especulativa y limitada en su perspectiva, demuestra un hecho doloroso para todos: no ha importado la calidad del crecimiento económico, mientras había crecimiento, de ahí la burbuja y la crisis aguda en la que nos encontramos; la no priorización de la política educativa como una política de estado, nos define como lo que somos, más allá de las palabras: un país donde el conocimiento no se valora, un país de espectáculo como nos gusta decir; la calidad de nuestros debates, demuestra el dogmatismo y el sectarismo de la mentalidad española, una sociedad del conocimiento se basa en la crítica y debate de su propia dinámica, para ello tiene un lenguaje común, en España está por construir.

De ahora en adelante, intentemos ser realistas al menos: España es una sociedad de la información, lo de sociedad del conocimiento queda lejos aún.   


Fuente: INED21