sábado, 20 de octubre de 2018

AFECTO, QUÍMICA Y AMOR PROPIO

AFECTO, QUÍMICA Y AMOR PROPIO

Querer es algo así como entregarse libremente a otra persona. Algunos dicen que el querer comienza por uno mismo, de tal modo que no tenga deudas afectivas, vacíos o soledades que llenar.
Querer debe significar conservar la dignidad de las dos personas en contacto.
Einstein, muy sabio él, apuntó que “el amor nunca podría explicarse bajo la óptica de la ciencia, porque ese acto biológico, químico y fascinante jamás podría ser cuantificado u observado bajo un microscopio” o al menos, eso es lo que corre por ahí.
Creemos que ese acto tiene algo que ver con la comprensión, el compromiso, la confianza y, en todo caso, con la química que sustente todos esos sentimientos.

Seguramente la nueva “neurociencia” acabará dándonos una descripción detallada del tema, que, al menos, nos ayudará a aclarar los mitos o realidades en las que hoy nos apoyamos para hablar del asunto y hacer comprensible nuestros sentimientos.
Por ahora nos dicen que el romanticismo es algo nocivo, pues significa que las dopaminas (neurotransmisores que actúan como si tomáramos un opiáceo) domina nuestro comportamiento, que tiende a buscar EMOCIONES.
Eso daría sentido a la vieja frase de que “el amor es ciego” a la par que justificaría las relaciones insanas, por axfisiantes.
Pero, en todo caso, eso justifica algo que hemos anotado ya, que hemos de vernos y querernos primero a nosotros mismos, porque ese hecho personalizará las relaciones y no romperá nuestro autoconcepto.

De todos modos, si esto es así, si el pensamiento “postmoderno” tiene razón, no sólo el romanticismo pasa a mejor vida, sino que el amor se reduce a conservar la soledad pero entre dos (o más, vaya usted a saber) y eso puede ser más tóxico que la soledad en sí misma.

viernes, 19 de octubre de 2018

CUANDO ALGUIEN SE ALEJA

CUANDO ALGUIEN SE ALEJA

Cuando alguien se aleja de uno por la razón que sea, supongo que lo mejor es dejarlo marchar, entre otras cosas porque el destino (entiéndase aquí como el final del camino), la compañía en el camino, no puede atarse a alguien que se aleja.

Para que las cosas fueran de otra manera posiblemente tendríamos que estar perdonando todo continuamente y los demás pueden acostumbrarse a lastimarnos, lo cual no favorece a ninguna de las dos parte. Aunque también puede ocurrir que no seamos buenos o lo intentemos con las personas equivocadas, con quien no lo merece, dadas nuestras necesidades, creencias o características.

Pero, aún así, no hay que dejar de tener esperanza, las cosas pueden cambiar en cualquier momento, pues las variables del contexto son veleidosas, cambiantes, …

Por eso quizá no sea bueno decir que se pierden amigos, sino que se van seleccionando y, del mismo modo que las personas más felices no son las que tienen las mejores cosas, sino aquellas que aprecian LO QUE TIENEN, seguro que es muy probable que te vuelvas a encontrar con gente que te hable de frente y asumiendo todas las consecuencias y puedas disfrutar de su presencia y compañía.


Eso nos puede costar seguir el camino como si no pasase nada, como si nadie más nos acompañara en ese caminar y como si nunca fuésemos a encontrar a nadie. Es duro, es cierto, pero para eso se puede usar, con tristeza y dolor, el fármaco del olvido

jueves, 18 de octubre de 2018

ALGUNOS MOMENTOS

ALGUNOS MOMENTOS

Hay ratos para todo, por más que en todos siga imperando, por encima del resto de cuestiones, la memoria, como venimos repitiendo con insistencia rayana en la pesadez.

Recuerdo ahora un viejo libro de Hunter S. Thompson, publicado en 1971 con el titulo Miedo y asco en Las Vegas, que anotaba algo que va muy bien en los tiempos que corren: “en una sociedad bloqueada en la que todo el mundo es culpable, el único crimen es que te cojan. En un universo de ladrones, el único pecado definitivo es la estupidez”. Y me viene a la cabeza porque creo que esa es nuestra situación social o político-social en estos momentos. 


Pero ya estoy cansado de tanto túnel, de tanta crisis (la real y la ficticia, ese saco donde echamos todo lo que no queremos hacer o nos vemos incapaces de afrontar), de tanta cabeza hueca, de tan poca transparencia (menor en la que más la pregonan), de tanta falsedad. Efectivamente TODOS somos culpables y estúpidos.

Pero nadie puede volver atrás y comenzar de nuevo, aunque todos deberíamos esforzarnos a empezar a reconstruir para lograr otro camino o, a la larga, otro final.


Mientras… habrá que vivir el hoy sin el peso de ayer y sin la ansiedad del futuro, lo cual es luchar por un equilibrio casi imposible, sobre todo sabiendo que somos solo memoria y que el futuro… sabemos que no está en ella.

La fotografía es de Calatañazor (Soria) tomada por Tomás Rupérez

miércoles, 17 de octubre de 2018

LAS PRIORIDADES DE LAS PERSONAS

LAS PRIORIDADES DE LAS PERSONAS

Sé por experiencia que no habría que rogar la atención de nadie, porque, de hacerlo, significa que no estás en el círculo de prioridades de ese alguien. Pero también sé que la necesidad a veces nos lleva a eso, a rogar una mano, una palabra, una mirada…

También sé que nunca hay que dejar de agradecer la presencia o el hacer de las personas que importan en la vida de uno, entre otras cosas porque ni yo ni nadie sabe cuándo será la última vez que lo pueda hacer.


Y que hay que perdonar y, a veces, pedir que lo hagan los demás, aún reconociendo que perdonar no es NI OLVIDAR, NI JUSTIFICAR, NI RECONCILIARSE. Que perdonar lleva consigo un proceso que implica no esperar nada de la otra persona. Se hace para no dejar una piedra en el camino que impida que el agua de la vida circule por el arroyo o nos mantenga anclados en el pasado, y para procurar que lo malo no afecte el presente.


A lo largo de mis entradas he dejado muchas de mis experiencias, esas que van dejado el poso de mis otros aprendizajes, así que creo que estos tres apuntes son suficientes por hoy.

martes, 16 de octubre de 2018

ACEPTAR EL DISCURRIR VITAL

ACEPTAR EL DISCURRIR VITAL

Él está ahí, sentado. Le puedes ver.
Con el paso del tiempo ha cambiado mucho, no solamente él, sino también la gente que  le rodeaba.
Se distanció de sus amigos y sus amigos de él. Y todavía no entiende qué fue lo que hizo mal, aunque ha aprendido, poco a poco, a estar solo, a no escuchar  un “¿como estás?, a no recibir muchos abrazos, a no escuchar muchos “te quiero”.

Así que, solo, ha ido adaptándose a no depender de nadie afectivamente, aunque, en la rutina diaria sea cada día más “dependiente”.
Cada vez que recuerda los viejos tiempos, se le llenan los ojos de lágrimas, de la misma manera que cuando necesita a alguien en quien confiar, porque no encuentra a nadie.

Ya no espera que que le digan que todo va a estar bien, entre otras cosas porque ha asumido que no será así. Tampoco espera que le digan que todo tiene solución, pero aún confía y lucha, quizá porque aprendió que siempre después de una tormenta vuelve a salir el sol o porque, sencillamente, es lo que puede hacer para aceptarse a sí mismo.

lunes, 15 de octubre de 2018

LA VIDA NO ES UN PROBLEMA

LA VIDA NO ES UN PROBLEMA

ANTONIO GALA escribía en 2015 algo que hoy me viene muy bien para completar mi entrada al blog, puesto que va en consonancia con lo que vengo manteniendo en él en muchas de sus entradas.

“LA VIDA no es un problema ni una adivinanza. Hay que lanzarse a ella sin prejuicios, sin enmarcarla en patrones aprendidos, sin condicionamientos heredados: inaugurando una vía personal; levantando barreras de quien no sabe abandonarse a ellas. Como un vino que hay que beber; como una música que hay que escuchar; y abrazarla como único tesoro, con manos ávidas y el corazón de par en par.

No es una felicidad ni una desgracia: es una posibilidad maravillosa. Cumplirla es la responsabilidad de cada uno. Los tontos no saben qué hacer con su regalo: piden un libro de instrucciones. No; la vida y el mundo y la visión del mundo no requieren prudencia, sino audacia. 

Lo aconsejable es permitirse todo: la vida es un permiso. Hay que ejercerla apasionada e intensamente. Si algo está prohibido, ya vendrán a advertírnoslo. No diría yo: "Piensa antes de saltar"; diría: "Salta, ya tendrás tiempo para pensar después". La vida hay que disfrutarla sin ninguna obsesión: la risa y el llanto son dos caminos para adentrarse en ella. 

Envejecer lo hace cualquiera: basta sentarse; crecer es más costoso. Hay que hacerlo hacia las raíces de la vida, que están dentro de nosotros, y fundirse con ella, con el principio de ella…”


(Antonio Gala, El Mundo, 21/12/2015) (Ver)

domingo, 14 de octubre de 2018

A VECES LA VIDA...

A VECES

A veces sentimos la sensación que es la casualidad la que nos arrastra por el tiempo, la que nos obliga a hacer determinadas cosas o la que provoca que nos lleguen otras. Eso debe ser lo que es conocido como DESTINO, eso que algunos creen que es lo que nos lleva a que ocurra algo hagamos lo que hagamos, porque nuestro devenir, nuestro discurrir por la vida nos marca un camino que no podemos abandonar.

Según esa postura parece que nada queda al azar o en manos de nuestra libertad de elección. Incluso el gran Miguel de Cervantes llegó a decir al respecto que: “lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir


Y una cosa es que nos sucedan cosas sorprendentes o que tomemos decisiones sin pensar muy bien la razón de hacerlo y que nos lleven “casualmente” a algo deseado, previsto, soñado, temido, o lo que sea. Y otra cosa diferente es confundir esa CASUALIDAD con la CAUSALIDAD.

Efectivamente puede existir la casualidad y deberíamos asumirla con mente abierta, pero eso no debe suponer, creemos nosotros, que exista un destino escrito de antemano. En medio late el conocido como “libre albedrío”, que es lo que condiciona nuestro devenir en base a nuestra propia toma de decisiones.

De ahí que William Shakespeare, con mejor criterio, nos dejara escrito que “El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.”


Y es que si asumiéramos el destino, dejaríamos a un lado la RESPONSABILIDAD (nadie podría ser responsable de aquello que no decide) y eso… nos convertiría es simples marionetas.