domingo, 10 de noviembre de 2019

COSAS DIFÍCILES DE ASIMILAR

A veces, quizá demasiadas veces, uno quisiera tener al lado y contar con la ayuda de personas que no nos quieren en la suya, lo cual es normal. Cada uno tiene el derecho de relacionarse con quien quiera y no hay nada extraño en ese hecho.

El problema es que  veces perdemos las fuerzas o las ilusiones tratando de que permanezcan a nuestro lado, incluso incentivamos el que lo hagan, por más que al final a esas personas no les importa nada no estar.


La afectividad o la necesidad o la cortedad de miras no nos dejan razonar sobre si esas relaciones merecen la pena. Desde mi recorrido pienso que merecen la pena las personas que saben y piden perdón, que se aproximan cuando nos extrañan, que siguen en contacto después de discutir… porque los afectos están por encima de las ideas.


Esas personas son tan necesarias como el aire para respirar, pero… son tan pocas… Y ese hecho es realmente difícil de asimilar, pues hace la vida más difícil.

sábado, 9 de noviembre de 2019

LA DECEPCIÓN

En el territorio en el que vivo se están tensionando tanto las relaciones sociales que más pareciera que existen tres mundos completamente distintos e irreconciliables: El mundo de los que se han montado en un globo en el que alguien ha escrito un cuento vendiéndolo como una historia, el mundo de lo que tiran de las cuerdas para que ese globo no vuele o no se separe demasiado del suelo y el mundo de los que miran, a ver qué pasa.

Hasta tal punto son tres mundos que pareciera una pérdida de tiempo discutir con ninguno de ellos, pues todos viven en un fanatismo propio de los recién convertidos a una nueva religión a los que no les importa ni la verdad ni la realidad (si el globo puede volar o si la tierra queda cerca o lejos). A todos parece que solo les importa vencer a los demás y que su fanatismo sea la única bandera.


En esa falsa realidad uno de decepciona, porque las personas que conoces sacan a la mínima sus uñas y muestran que no son lo que nos han hecho creer que son o lo que simulaban ser y que no aceptan que los demás no sean como ellos son.

Al final uno piensa que no cualquiera merece caminar a tu lado o tener un espacio o el respeto en nuestra vida, por más que duela su ausencia (y duele las más de las veces), y eso también DECEPCIONA.

viernes, 8 de noviembre de 2019

LA VALENTÍA DE EXPONERSE

La vida es un camino que va teniendo sus propios escenarios. De ellos forman parte las personas, el trabajo, las relaciones, los acontecimientos que ocurren alrededor o dentro de nosotros mismos, los sentimientos con que analizamos todo ello y tomamos las decisiones que sea, las actitudes, los valores … y tantas otras cosas, incluso esas que no percibimos en un primer momento.


Pero no es la vida la que problemática las relaciones o, incluso, las anula, son las actitudes y valores con que las analizamos como variables de ese contexto o escenario, por ejemplo la maldad, la traición, el egoísmo, la falta de respeto …(nuestros o ajenos).


Los roces en las relaciones nos acobardan a la hora de hablar o aclarar nuestras posiciones y los silencios pesan y pesan tanto que, a la postre, construyen un muralla entre las personas que nos separan definitivamente de nuestros escenarios y en nuestra visión de la realidad en la que tendríamos que movernos.

jueves, 7 de noviembre de 2019

CADA NUEVO DÍA

Cada mañana soy consciente de que estoy naciendo de nuevo. La noche marcó lo que ya es historia para mi y me sigue dando la oportunidad de enfrentarme a un nuevo día, que, si no pasa nada, será muy parecido al de ayer (ese que ya está borrado) y con el que me habré de ganar el de mañana (que es pura quimera, pues aún no existe).

Esté como esté, siempre “estoy bien”, porque me aterra entrar en detalles o responder a cuestiones que no me gusta contestar ni narrar.


A pesar de eso sé que en este día sigo siendo aquello que han ido dejando las heridas recibidas, las decisiones tomadas, las oportunidades no asumidas. Sigo siendo lo que he podido aprender y he querido ser y, también, lo que la vida ha ido haciendo conmigo. Lógicamente también sé que no soy el de ayer, porque el daño, el dolor, el vacío, la incertidumbre… de cada día me van haciendo de una forma diferente, por más que cada día esté naciendo de nuevo.


Como “El Principito” he aprendido que “con el tiempo uno se da cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estaba viviendo justo en ese único instante”.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

CARPE DIEM

Aprovecha el día. No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber alimentado tus sueños.

  No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte, que es casi un deber. No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario…
  
   No dejes de creer que las palabras y la poesía sí pueden cambiar al mundo; porque, pase lo que pase, nuestra esencia está intacta. Somos seres humanos llenos de pasión, la vida es desierto y es oasis. Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa. Y tú puedes aportar una estrofa… No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños puede ser libre el hombre.


No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso. No te resignes, huye… Yo emito mi alarido por los tejados de este mundo”, dice el poeta, valora la belleza de las cosas simples, se puede hacer poesía sobre las
pequeñas cosas.

No traiciones tus creencias, todos merecemos ser aceptados. No podemos remar en contra de nosotros mismos, eso transforma la vida en un infierno. Disfruta del pánico que provoca tener la vida por delante. Vívela intensamente, sin mediocridades.

  Piensa que en ti está el futuro, y asume la tarea con orgullo y sin miedo. Aprende de quienes pueden enseñarte. Las experiencias de quienes se alimentaron de nuestros “Poetas Muertos”, te ayudarán a caminar por  la vida. La sociedad de hoy somos nosotros, los “Poetas Vivos”.

  No permitas que la vida te pase a ti, sin que tú la vivas…



Tomado de Walt Whitman, un gigante de las letras

martes, 5 de noviembre de 2019

VIVIMOS DE LO RABIOSAMENTE ACTUAL

No pretendemos dar lecciones ni hacer de estas entradas un tratado científico, por lo que rogamos perdonen los lapsus y, dicho eso, vayamos al asunto.

Entre las últimas teorías que están surgiendo últimamente está la denominada NEUROCIENCIA, que, en sí misma, es digna de todo elogio y lleva detrás mucho conocimiento, mucha racionalidad y tiene muchísimo y amplio futuro, aparte de muchas campos de aplicación.

El problema surge cuando los pseudogurús y “divulgólogos”, que apenas ha leído el preámbulo de uno de los escritos de investigación, comienzan a divulgar el tema al campo de sus intereses, sea este el que sea.

Lo he visto aplicado a la educación, la medicina, la bioquímica, la sociología y, últimamente, a la democracia y a la demagogia.

Lo último es fácil, porque demagogia es lo que está haciendo con este campo de investigación y no por parte de los investigadores (insisto).
No es que, en una rápida abstracción, no pensemos que, dado lo que sabemos sobre la domesticación y manejo de las masas, no pensemos que desde la neurología no podríamos tener un campo más fácil para la manipulación, sino  que eso NO SE HA INVESTIGADO, Suponemos que se toma como referencia ese dejarse llevar por lo actual, complaciente y fácil, que nos ha traído el postmodernismo actual.

Lo demás que nos dicen, para mostrar sus argumentos los “tertulianos”, es sabido desde los griegos para acá, porque desde entonces es sabido que la razón y la voluntad están muy unidos a la afectividad y en es se apoyan acciones tan serias como los nacionalismos, las guerras de religión o étnicas y tantas otras confrontaciones humanas.

Convencer es difícil y más si han de usarse argumentos, por lo que apelar a los sentimientos se convierte en un camino fácil, pero eso ¿se puede afirmar hoy con el conocimiento disponible?

La demagogia ha sido el procedimiento de más uso para engañar.

lunes, 4 de noviembre de 2019

COMPARTIR PROBLEMAS

Es difícil asumir que, cuando alguien te cuenta un problema, no se esté quejando y, a la vez, no esté descargando en ti parte de ese problema. Soy tan iluso que creo que esa persona CONFÍA en la persona a la que cuenta su problema. Pero la vida es como es y muy pocos asumen eso de este modo, por lo que lo mejor, parece ser, es quedarse uno con el problema.


Es difícil, por otra parte, hacer comprensible en su amplitud un problema personal, requiere de muchas explicaciones y eso… suele enredar el problema o hacerlo aún más difícil de interpretar, por lo que propongo que se haga lo mismo que con los errores: reconocer que tienes un problema (aunque eso cueste indagar e ir más allá de los propios conocimientos), admitirlo (lo que no es tan fácil como puede parecer), aprender algo de él y tratar de OLVIDARLO, esto es, intentar vivir como si ese problema no existiera (lo que tampoco es nada que se pueda conseguir en un día o dos).

Mientras, no hay nada más a mano que la fantasía, evadirse de la realidad, quizá porque, según la experiencia, es el único modo de acercarse a la realidad sin mucho daño, sin pesimismo, sin demasiado dolor.