lunes, 18 de marzo de 2019

A VECES EL VIVIR

A VECES EL VIVIR
(Sin comentarios)

En el vivir entra a veces
el amargo sabor de lo incomprensible,
el barco en escora hacia la arena,
el vencejo braceando náufrago en el sueño.

A veces, en el vivir
se eriza el agua encharcada del absurdo,
el asombro inerte entre los párpados.

No bastan entonces las palabras,
se hacen menudas, timonean lisiadas
marzomiradores a una tapia,
broncehélices ruedan aire,
velasniebla lo buscan bajo el agua.

Una mano amiga luego
lanza al cielo el dulce peso del vencejo,
sus delicados ojos aún atónitos.
Alas antes anclas ahora velas,
torbellino de hélice en la espuma.


Juan GONZÁLEZ SOTO



domingo, 17 de marzo de 2019

LOS AMIGOS Y LOS AÑOS

LOS AMIGOS Y LOS AÑOS

Carta de David Escobar Arango publicada en el diario EL COLOMBIANO el pasado 9 de diciembre de 2018, pero que viene muy bien a ese blog. Mi agradecimiento.

Querido Gabriel: “Dime quiénes son tus amigos y te diré cuántos años vas a vivir”, le oí decir a Dan Buettner, autor de Las zonas azules. El explorador de la National Geographic se dedicó a recorrer el mundo para estudiar y elaborar una especia de taxonomía sobre los pueblos de mayor longevidad del planeta…. Encontró elementos comunes que puedes encontrar en su libro en Internet, pero el de los amigos que él llama “la tribu correcta”, me parece un tema maravilloso para una tertulia. La calidad y fortaleza de nuestras relaciones será determinante de nuestra longevidad, y ¡por supuesto de cómo la vamos a disfrutar¡. ¿Qué tal si conversamos sobre el valor y la dicha de la amistad?.


Cuenta Buettner que los habitantes de Okinawa (Japón), crearon unos grupos de amigos que llaman “maoais”, compuestos por cinco personas que se comprometen mutuamente para toda la vida. Se reúnen cada tarde, a la misma hora, para conversar y reír. Se acompañan, nutren y apoyan hasta la muerte. ¿No crees que la vida es mucho más feliz, menos estresante, con amigos incondicionales con los que podamos contar?. Qué privilegio saber que pase lo que pase, tendremos con quien compartir alegrías y penas, a quién llamar para preguntar algo que no sabemos o acudir en caso de emergencia.

La idea de la “tribu correcta” aparece también en otro libro del que te hablé, La vida de 100 años, de Gratton y Scott, con un término menos ético pero igualmente contundente. Lo llaman las amistades regenerativas, esas opuestas a las tóxicas que lo llenan a uno de inspiración y tranquilidad. La obesidad, el cigarrillo y hasta la felicidad, dicen, son contagiosas. Por eso nos recuerda que, para cuidar nuestra salud y vitalidad, hay que cuidar de esas relaciones que nos hacen mejores personas. Llaman la atención sobre esa época de la vida en la que los hijos o el trabajo hacen que muchos se alejen de sus amigos más queridos. Al cabo de los años, esa gente se da cuenta de que ya no tiene tribu, que no hay “red de soporte”, se quedó sola. ¿Será que en tu tertulia nos recuerdan ideas simples sobre cómo cultivar la amistad? ¿Cómo hacemos para que, desde el colegio, comprendamos que la amistad no es un derecho, sino una bendición que se construye? ¿Cómo nos explican que no hay reunión de trabajo que deba impedir un encuentro con los buenos amigos? ¿Cómo hacer comprender que el mejor regalo no son unas medias o una botella de ron, sino llevar sopa caliente a su casa el día que cae enfermo?.


En un mundo en el cual cada vez hay más personas que viven solas, efecto de la demografía, y estamos más desconectados de que verdaderamente importa, efecto de la tecnología, la salvación para muchos de nuestros males de salud mental, suicidios y desamparo puede estar en la vieja, buena y pura amistad. ¿Qué tal si abrimos la tertulia con este texto para animarnos: “Y en la dulzura de la amistad, dejad que haya risas y placeres compartidos. Porque el el rocío de las cosas pequeñas el corazón encuentra su mañana y se refresca

sábado, 16 de marzo de 2019

BUSCANDO RETAZOS DE ESTABILIDAD

BUSCANDO RETAZOS DE ESTABILIDAD

No es normal, supongo, igualar estabilidad con felicidad, pero me permito esa licencia porque en mi caso creo que es así, que lo primero es causa de cierto sosiego muy cercano a lo que conocemos como felicidad, de la que ya hemos escrito en ese blog, a través de Aristóteles.


Y no es una tarea fácil, al menos tal y como yo lo percibo. Esa estabilidad a veces requiere alejarse de ciertas personas y no por comodidad o desafecto, sino para evitar desequilibrios . En condiciones normales es posible que nadie tenga que sacrificar su bienestar apartándose de algunas personas, pero cuando el equilibrio en el que se vive es INESTABLE, creo que es preciso ser un poco egoístas y debemos ignorar a cierta gente, al menos en ciertos momentos o periodos de nuestra vida.


Con ello podremos ignorar críticas, opiniones no expertas que nos afectan, inseguridades, preocupaciones, faltas de respeto, comparaciones… y DECEPCIONES, al comprobar que todo lo que has hecho por los demás no existe ya, se ha evaporado, se ha olvidado.

viernes, 15 de marzo de 2019

CUENTO DE EDUARDO GALEANO: EL BESO

CUENTO DE EDUARDO GALEANO: EL BESO

Antonio Pujía eligió, al azar, uno de los bloques de mármol de Carrara que había ido comprando a lo largo de los años.Era una lápida. De alguna tumba vendría, vaya a saber de dónde; él no tenía la menor idea de cómo había ido a parar a su taller.


Antonio acostó la lápida sobre una base de apoyo, y se puso a trabajarla. Alguna idea tenía de lo que quería esculpir, o quizá no tenía ninguna. Empezó por borrar la inscripción: el nombre de un hombre, el año del nacimiento, el año del fin.Después, el cincel penetró el mármol. Y Antonio encontró una sorpresa, que lo estaba esperando piedra adentro: la veta tenía la forma de dos caras que se juntaban, algo así como dos perfiles unidos frente a frente, la nariz pegada a la nariz, la boca pegada a la boca.El escultor obedeció a la piedra. 

Y fue excavando, suavemente, hasta que cobró relieve aquel encuentro que la piedra contenía. Al día siguiente, dio por concluido su trabajo. Y entonces, cuando levantó la escultura, vio lo que antes no había visto.

Al dorso, había otra inscripción: el nombre de una mujer, el año del nacimiento, el año del fin”.



jueves, 14 de marzo de 2019

EN BUSCA DE FELICIDAD (SEGÚN ARISTÓTELES)

EN BUSCA DE FELICIDAD (SEGÚN ARISTÓTELES)

Cuando se trata de alcanzar la felicidad, la mayoría de las personas se preguntan: “¿Qué debo hacer?”. No es extraño, imbuidos como estamos en la cultura del hacer y la ocupación plena del tiempo hasta que no quede ni un minuto libre. Los grandes filósofos, sin embargo, se preguntaban: “¿Qué clase de persona debería ser?”. 

Muchos grandes pensadores solían recurrir a la ética de la virtud en busca de respuestas. Aristóteles, uno de los filósofos más influyentes de todos los tiempos, desarrolló un sistema integral sobre la virtud que podemos poner en práctica perfectamente en los tiempos modernos para alcanzar un estado de equilibrio emocional y paz interior en el que florezca de manera natural la felicidad. 

De hecho, su sistema de ética de la virtud está especialmente pensado para ayudarnos a alcanzar la “eudaimonia”, una palabra muy interesante que normalmente se traduce como “felicidad” o “bienestar” pero que en realidad significa “florecimiento humano”

Eso significa que Artistóteles pensaba que la felicidad es un resultado de una manera de vivir y de una forma de ser, que llega cuando somos capaces de desarrollar nuestras potencialidades como persona y construir un “yo” sólido. ¿Cuál es esa manera de vivir? 


Aristóteles pensaba que el secreto se hallaba en el equilibrio, una idea que se relaciona con otros sistemas filosóficos como el budismo. Este filósofo pensaba que una vida de abstinencias, carencias y represión no conduce a la felicidad ni a un “yo” pleno. Pero una vida hedonista tampoco es el camino ya que los excesos suelen generar una forma de esclavitud hacia el placer, generando al final un vacío existencial. 

La virtud es una posición intermedia entre dos vicios, el uno por exceso y el otro por defecto”, escribió. Y para desarrollar la virtud, simplemente debemos aprovechar todas las oportunidades que se presentan ya que no se trata de conceptos teóricos sino de actitudes, decisiones y comportamientos que deben guiar nuestra vida. 

En la Ética a Nicómaco, el libro más conocido de Aristóteles ,escrito en el siglo IV a. C., enumera las virtudes que deberíamos desarrollar para alcanzar la eudaimonia o bienestar humano: 

1. Apacibilidad. Es la capacidad para controlar nuestro temperamento y las primeras reacciones.
2. Fortaleza. Es el punto medio entre la cobardía y la imprudencia.. 
3. Tolerancia. Es el equilibrio entre el exceso de indulgencia y la intransigencia.
3. Generosidad. Es el punto medio entre la mezquindad y la prodigalidad, se trata de ayudar a los demás pero sin entregarnos tanto que nuestro “yo” se diluya. 
4. Modestia. Es la virtud que se encuentra en el punto medio entre no darse el crédito suficiente por los logros alcanzados debido a una baja autoestima y tener un ego desmesurado que nos haga pensar que somos el centro del universo.
6. Veracidad. Es la virtud de la honestidad, que Aristóteles sitúa en un justo punto medio entre la mentira habitual y la falta de tacto para decir la verdad.
7. Gracia. Es el punto medio entre ser un bufón y ser tan antipático que resultamos rudos. Es un saber estar, de manera que los demás disfruten de nuestra compañía. 
8. Sociabilidad. Mucho antes de que los neurocientíficos descubrieran que tenemos que escoger a nuestros amigos con cuidado porque nuestro cerebro terminará pareciéndose al suyo, Aristóteles ya nos advertía del peligro de ser demasiado sociables con demasiadas personas, así como de la incapacidad para hacer amigos. El filósofo creía que debemos elegir a nuestros amigos con cuidado pero que también debemos cultivar esas relaciones. 
9. Decoro. Es el punto medio entre ser demasiado tímido y ser desvergonzado.
10. Justicia. Es la virtud de tratar justamente con los demás, a medio camino entre el egoísmo y el desinterés total.

Lo más interesante de la propuesta de Aristóteles es que hay espacio para el error, para equivocarnos, aprender y mejorar sin sentir por ello que somos malas personas o que no lo lograremos.


miércoles, 13 de marzo de 2019

CUENTO DE JL BORGES: EPISODIO DEL ENEMIGO

CUENTO DE JL BORGES: EPISODIO DEL ENEMIGO

“Tantos años huyendo y esperando y ahora el enemigo estaba en mi casa. Desde la ventana lo vi subir penosamente por el áspero camino del cerro. Se ayudaba con un bastón, con un torpe bastón que en sus viejas manos no podía ser un arma sino un báculo. Me costó percibir lo que esperaba: el débil golpe contra la puerta. Miré, no sin nostalgia, mis manuscritos, el borrador a medio concluir y el tratado de Artemidoro sobre los sueños, libro un tanto anómalo ahí, ya que no sé griego. Otro día perdido, pensé. Tuve que forcejear con la llave. Temí que el hombre se desplomara, pero dio unos pasos inciertos, soltó el bastón, que no volví a ver, y cayó en mi cama, rendido. Mi ansiedad lo había imaginado muchas veces, pero sólo entonces noté que se parecía, de un modo casi fraternal, al último retrato de Lincoln. Serían las cuatro de la tarde.


Me incliné sobre él para que me oyera. 
Uno cree que los años pasan para uno –le dije–, pero pasan también para los demás. Aquí nos encontramos al fin y lo que antes ocurrió no tiene sentido. 
Mientras yo hablaba, se había desabrochado el sobretodo. La mano derecha estaba en el bolsillo del saco. Algo me señalaba y yo sentí que era un revólver. 
Me dijo entonces con voz firme: 
–Para entrar en su casa, he recurrido a la compasión. Le tengo ahora a mi merced y no soy misericordioso. 
Ensayé unas palabras. No soy un hombre fuerte y sólo las palabras podían salvarme. Atiné a decir: 
–En verdad que hace tiempo maltraté a un niño, pero usted ya no es aquel niño ni yo aquel insensato. Además, la venganza no es menos vanidosa y ridícula que el perdón. 
–Precisamente porque ya no soy aquel niño –me replicó–, tengo que matarlo. No se trata de una venganza, sino de un acto de justicia. Sus argumentos, Borges, son meras estratagemas de su terror para que no lo mate. Usted ya no puede hacer nada. 
–Puedo hacer una cosa le contesté.
–¿Cuál? –me preguntó. 
–Despertarme. 
Y así lo hice”.



martes, 12 de marzo de 2019

¿SERÁN LOS AÑOS?

¿SERÁN LOS AÑOS?

Un amigo me manda una frase para la reflexión. Dice así: 

“No sé si serán los años, pero he bajado el volumen de lo que escucho y he subido el de lo que siento.

Me estremece un atardecer, un buen café, una grata compañía, una palabra amable…

No sé si serán los años, los daños o es que quizá comienzo (por ambas cosas) a ver la vida como es”


Y esa frase me ha llevado a otra de esas que uno guarda cuando deambula por las redes:

“La grandeza del ser humano, su verdadera riquezas, no está en lo que ve, sino en lo que lleva en su corazón. La sandez de las personas  no está en no salir del puesto que cada una ocupa en la sociedad, ni en el papel que desempeña, ni el el éxito social. Todo eso le puede ser retirado (y así suele ocurrir) de un día para otro. Todo eso puede desaparecer en un instante.

La grandeza del ser humano está en lo que queda una vez extinguido lo que le confería brillo exterior. ¿Qué le queda?: SUS RECURSOS ÍNTIMOS Y NADA MÁS.”  


Estoy de acuerdo con ambos planteamiento, aunque uno sea consecuencia del otro realmente y lo estoy porque así lo vivo.