viernes, 12 de junio de 2020

LA VIDA ES AHORA

No hace muchos días ha muerto el cantante de un grupo musical que, a lo que parece, gozaba de una gran admiración, dado el número de entradas en las redes anunciando ese hecho.

Conocía una de sus canciones solamente, lo cual me ha llevado a buscar las letras de todas las demás y a oír las que he podido. Me ha gustado especialmente un texto que anotaré después, porque se corresponde con algo que me viene tocando vivir o luchar por tener durante mucho tiempo. 

Cosas parecidas he dejado anotadas en algunas de mis entradas a este blog: no importa el pasado (no volverá) excepto para aprender, ni el futuro porque no depende de mÍ. Importa el aquí y el ahora y por ello lucho cada día, por más que no sea fácil, al menos no lo es todos los días.

Él aguantó cinco años su proceso sin dejar su actividad de “hacer música”, de expresarse a través de ella. Yo solo llevo 4 años y un mes y medio, sintiendo cómo mi esencia biológica Y, en parte, anímica se ha IDO diluyendo día a día, pero agarrado a estas conexiones que me permiten las redes informáticas. No quiero renunciar a este ejercicio, por más esfuerzo que me cueste: es mi cordón umbilical con la vida. 


Sus palabras, que no quiero olvidar son éstas:

“La vida es ahora: vivámosla. 
Vive el momento, no pensando en el futuro y no tengamos miedo.
Lo que tenga que ser, será.
El tiempo que estamos aquí, disfrutémoslo”.

(Pau Donés)

Esas palabras, que llevo en el alma, me han llevado a otras, también queridas:

"Hoy es siempre todavía, toda la vida es ahora. Y ahora, ahora es el momento de cumplir las promesas que nos hicimos. Porque ayer no lo hicimos, porque mañana es tarde. Ahora." 

(Antonio Machado).

jueves, 11 de junio de 2020

ALGUNOS CAMBIOS Y EXIGENCIAS

He cambiado la compañía que me daba servicio de Internet, teléfono y TV. El hecho de querer mantener mis números de teléfono ha alterado mis bases de datos, esas que facilitan la vida cuando uno lleva años trabajando de tal manera que todo se automatiza.

He de pedir disculpas a mis amigos y compañeros de andadura por las redes, pues he comprobado que me faltan nombres, datos y teléfonos. Espero recomponer todo poco a poco, aunque sé, después de la experiencia que tuve con el corte de mi empresa de su servicio de internet, que el asunto lleva su tiempo y sus berrinches.



Procuraré que todos, los que siguen en mis listados y bases de datos y los que no, comprendan que, como siempre, hay dolor detrás de mis pretendidas sonrisas o quejas, del mismo modo que seguirá habiendo cariño detrás de mis intentos, tanto los que den buenos resultados como los que al final me sea imposible recuperar y que, detrás de mis silencios no habrá ninguna intención, sino la imposibilidad de solucionar las “telarañas” que se instalan y entorpecen el buen funcionamiento de la red.

miércoles, 10 de junio de 2020

LA SOLEDAD PROTEGE

En muchos lugares puede leerse que la soledad buscada y lograda en momentos adecuados es una buena terapia o una buena técnica para lograr el equilibrio interno que la vida requiere.

Supongo que eso es lo que llaman PAZ INTERIOR o SOLEDAD FUNCIONAL, esto es, la forma de de alejarnos de entonos desfavorables (hoy llamados tóxicos o nocivos).

Mark TWAIN decía que no hay peor soledad que de no estar bien con uno mismo y llevaba razón.

Pero existe también una SOLEDAD NO ELEGIDA, entendida como un aislamiento de las relaciones sociales, que puede sobrevenirnos por causas de lo más variadas, en las que no podemos entrar aquí. El caso es que, a veces, necesitamos renovarnos para seguir MANTENIÉNDONOS VIVOS, sea cual sea la razón de origen de esa soledad.



No es extraño que muchos se asusten de esa situación o que sientan miedo y angustia, a fin de cuentas el ser humano es un ser social. Muchos pueden cerrar los ojos a esa situación, creyendo que estar entre gente es suficiente, olvidando que no se trata de eso, sino de LA CALIDAD EMOCIONAL de las relaciones.

Hay situaciones en las que hay que tomar conciencia de la propia realidad y asumir una SOLEDAD ELEGIDA, sabiendo que esa la única solución para dedicarse a uno mismo y seguir adelante.

Los cambios geográficos, las enfermedades… nos ponen en situaciones de ese tipo en los que la soledad puede ser la “muralla” que nos ayude a pervivir, a reconstruirnos, a encontrar nuestra razón de ser, nuestro motor para continuar o aguantar y en ello estamos.

martes, 9 de junio de 2020

HABLAR CON UNO MISMO


Ni es fácil ni agradable eso de hablar con uno mismo y menos cuando hay que hacerlo durante un larguísimo período.

Pero creo que fue Oscar WILDE el que decía que no hay que dejar de hacerlo y, a menos en eso, le haré caso: No voy a dejar de hablar conmigo mismo aunque a veces ni me escuche.

No deja de tener su punto de gusto eso de escucharse a uno mismo. Incluso, si lo sabes dirigir, puede convertirse en un placer (corto, difuso, vaporoso… pero placer).



Esas conversaciones, largas, porque el tiempo se alarga y las oportunidades de otras conversaciones se acortan, hacen que mucha veces, si nos preguntasen, no sabríamos responder cuál es el tema y otras ni nos entendemos, a fuerza de confluir variables en nuestra mente

Nada me importa de todo eso. Necesito seguir hablando conmigo e intentar decirme lo que la vida ya no me puede decir. 

lunes, 8 de junio de 2020

VEN

Esta poesía ha sido recogida de las redes sociales. No conozco personalmente a la autora, aunque poseo su referencia editorial. Pero me ha gustado y, por si a alguien más le puede interesar, allá va:


VEN

Ven, vuela conmigo sin alas,
sobre las olas de blanca espuma.

Ven a subir y bajar con ellas
los tramos del camino,
los que saben a hiel,
los que traen alborozo.
Acude a saborear la alegría
sobre sus altas crestas, 
para luego bajar 
hasta arenas y rocas,
y coger algunas
caracolas marinas.

Su rumor cantará
canciones que olvidamos
al dejar de ser niños,
y desde un suave arrullo
nos devolverá presta, nuestro mar.

Ven, corramos juntos hasta alcanzar
las olas, hasta la orilla,
donde muere su vida
y comienza la nuestra.

Enroscados 
en las curvas
de las caracolas.


de Carmen Salas Del Río: EL CANTAR DE LAS CARACOLAS
Olé Libros, Valencia. 2020

domingo, 7 de junio de 2020

TIEMPO DE POESÍA

A falta de otras ideas o de otras palabras, quiero dejar constancia también de esta manía mía por la poesía, que practiqué de joven en varias modalidades, pero que tuve que abandonar por las premuras y exigencias de la vida (trabajaba y estudiaba a la vez).

Ya he hablado de mi búsqueda de cuentos, leyendas y fábulas y de los primeros voy dejando algunos ejemplos. Ahora quiero seguir rindiendo tributo  la poesía, pero a la cercana, no a la clásica y suficientemente divulgada.

Seguiré con mi hermano, que publica asiduamente libros de poesía y con amigos, como este de hoy, Jesús Aragón, que con mi misma edad y paralelo recorrido, hemos coincidido al final de nuestro periplo laboral.

No sé si son buenos ejemplos para todos, para mí son bálsamo y merecedoras de todas las gratitudes.


A mi querido profesor:
Usted llegó en mi madurez,
ya bien andada mi andadura.
Fue allá, al otro lado,
"Nuevas Tecnologías"
llamaron al doctorado.
España y Venezuela tenían
una tarea que hacer.
Lo recuerdo, cierto es,
como educador y profesor,
pero no fueron sus lecciones,
las que me acompañaron en la vida.
No.
Fue su Presencia, eso que uno a veces necesita y cuya descripción nadie precisa.
Sí.
Y, desde entonces, usted nunca fue ausencia.
Ya no quiero tratarlo de usted ni tampoco nombrarlo profesor.
Mi alma me susurra que lo llame: "amigo, buen amigo",
así sea solo una vez.
Por eso, ahora te digo:
"amigo, buen amigo".
Ya hiciste tu labor,
ya recogiste el trigo,
queda, pues, en PAZ.
Sigamos acompañándonos hasta el final.



sábado, 6 de junio de 2020

LAS PALABRAS FUERON ISLAS

LAS PALABRAS FUERON ISLAS 
“el viento y el mar murmuran oraciones”
ANTERO DE QUENTAL

Las palabras fueron ofrenda,
colmaron la isla,
anunciaron otros mundos 

que los sonidos invocaban 
y las sílabas decidían.

Las palabras fueron ofrenda,
imanes, dedos que imaginados
fragmentos visitaron,
objetos, 

silencios, 
decisiones. 

Las palabras fueron ofrenda,
un lugar propicio entre los árboles, 

un surco abierto por la lluvia,
una sombra protegida bajo el sol, 

un cobijo reparado en la tormenta, 
una oración que el desierto alejaba. 

Las palabras fueron islas. 


JUAN GONZÁLEZ SOTO. Las islas sonoras. Madrid: Amargord, 2020.